Muchas de nosotras tenemos, desde pequeñas, una idea en la cabeza de cómo será nuestro look nupcial, y por eso, buena parte de los preparativos de la boda se centran en el estilismo de la novia. Y es que el de novia es, para la mayoría de las mujeres, el vestido más especial de su vida. Por eso, elegir el modelo correcto, TU vestido, es imprescindible (y no siempre fácil). Toma nota de estos consejos prácticos que te damos, y que muchas habríamos querido recibir cuando nos tocó buscar el nuestro.
1. Ante todo, no te disfraces: que sea el vestido más importante de tu vida no significa que sea tan 'especial' que no se te reconozca. Ten en cuenta que dentro de 20 años, cuando vuelvas a ver las fotos, tienes que seguir sabiendo que esa de blanco (o del color que elijas) eras tú.
2. Por eso, si hay algo fundamental a la hora de elegir vestido de novia es que sea fiel a tu estilo: no puedes apostar por un pomposo vestido estilo princesa si en tu día a día luces estilismos sencillos y discretos; ni tampoco apostar por la sobriedad nupcial más clásica si sueles vestir con looks muy modernos y sigues cada tendencia que se pone de moda con la nueva temporada.
3. Y que sea cómodo... Vas a pasar muchas horas con el vestido puesto, así que te tendrás que sentir agusto con él. ¿Un truco? Muévete con él por la tienda, simula que bailas, que te sientas, que subes y bajas escaleras, que te agachas... Además, fíjate si te lo puedes quitar con comodidad tu sola cuando vayas al baño (recuerda otra vez, son muchas horas).
4. No descartes nada 'a priori': puede que la primera idea que tú tenías de cómo sería tu vestido no sea la que más te favorezca y que, quizá, un modelo que pensabas que no te iba a quedar bien, te sorprenda. Pero recuerda: siempre fiel a tu estilo.
5. Los complementos siempre son clave, así que al igual que al vestido, pon mucho empeño en buscar los zapatos, las joyas, el ramo o el maquillaje y el peinado perfectos, que mejor reflejen tu estilo y que sean acordes al del vestido elegido.
6. Ten en cuenta la época del año y el lugar de celebración, ya que no es lo mismo una ceremonia civil que religiosa; una boda en el campo, en la playa o en la ciudad; y por supuesto, si es de mañana o de tarde. Aunque seas tú quien pone las normas el día de tu boda, deberás tener en cuenta ciertos detalles de protocolo para que toda la organización tenga coherencia.
7. Compra tu vestido con tiempo suficiente para no agobiarte con los plazos de las pruebas. Los expertos recomiendan 9 meses, pero lo cierto es que las pruebas con tu talla real y los arreglos posteriores no comienzan hasta unos 4 meses antes de la fecha de la boda.
8. Fija un presupuesto, e intenta ceñirte a él.
9. Los 'realities' de la televisión americana han hecho mucho daño, así que no te preocupes si, cuando elijas tu vestido, no ves flechas de neón señalándolo con tu nombre, ni te echas a llorar, ni una voz interior te grita "¡es el tuyo, es el tuyo!"con neones. La mayoría de nosotras sabemos que es nuestro vestido sin más espectáculo.
10. Escucha las opiniones de tu madre, hermana o alguna amiga, pero recuerda que son solo eso, opiniones, la decisión es tuya, personal e intrasferible. Además, evita que el probador se convierta en un circo (relee el punto anterior, no estás en un 'reality show' americano).